17 de mayo de 2013

Que es un egregor



Un egregor, técnicamente hablando, es un núcleo de substancia mental, psíquica o etérica creada por el modo de pensar, sentir y actuar de los seres humanos en no importa qué plano ni en qué tiempo de la historia del mundo, cuya forma psíquica, encarnando aquellas cualidades expresivas de conciencia, ha sido construida por los devas substanciadores de la energía en cualquier nivel de la vida de la Naturaleza.
Es decir, que todo impulso vital o substancial surgiendo de los individuos o de las comunidades sociales del mundo y siguiendo la línea creadora de la conciencia, produce inevitablemente una reacción dévica del espacio y producto de ella es la forma psíquica de un egregor.
Pero, hay que señalar al respecto que hay egregores efímeros y egregores permanentes.
Los primeros obedecen a impulsos psíquicos o estados de conciencia esporádicos y sin fuerza aglutinante;
Los segundos son el resultado de la acumulación de materia psíquica realizada de manera constante y permanente por efecto de los estados de conciencia habituales, ya sea de los individuos o de los grupos. 
En todo caso, la respuesta dévica a los impulsos psíquicos creados por la humanidad a distintos niveles y con carácter asiduo o permanente, constituye lo que corrientemente llamamos ambientes sociales y comunales, siendo éstos la base de la civilización y cultura de los pueblos.


Un egregor es una entidad o espíritu de origen artificial, creado y alimentado por el poder y la energía de los pensamientos, las emociones y muchas veces la fe  que se hayan en el plano astral, el mental o el emocional, y obviamente, desde el astral pueden afectar al físico, mientras que en los otros dos pueden afectar a aquellos que los crean o mantienen. Por ello pueden ser creados consciente o inconscientemente, y pueden ser personales, grupales, colectivos, nacionales y mundiales.
Los que han sido creados inconscientemente, debido a un cúmulo de sentimientos, como pueda ser ira, suelen tener una imagen abstracta, mientras que los conscientes, tendrán la forma que los creadores o los que lo mantienen imaginen.
La creación de un egregor puede tener muchos orígenes, y en la mayoría de casos, no se es consciente de que se ha creado uno. Estos egregores pueden ser manifestaciones de sentimientos muy fuertes que tenemos dentro, incluso emociones reprimidas, así como deseos o necesidades. También pueden ser ideas surgidas de nuestra imaginación que han cobrado fuerza a través del deseo, o las emociones, en cuyo caso tendrán la forma que habíamos imaginado. Y obviamente, un egregor puede crearse conscientemente, sabiendo que son y cómo se crean, una persona puede desear e imaginar una entidad, y darle fuerza a través de un poderoso sentimiento, mucho deseo y/o algún procedimiento mágico o energético. También es posible que surjan no de una mente, sino de dos o muchas más.


Esto quiere decir que cuando muchas personas creen en algo, como por ejemplo, una deidad, aunque esa deidad no existiera realmente antes, ésta empieza a existir como un egregor que con cada creyente y adorador cobra tanta fuerza como un verdadero dios, por lo que puede ya considerársele tal.
No sería de extrañar que muchas (quizás todas) las deidades que existen tengan este tipo de origen, así como muchas otras clase de criaturas, por lo que determinar el verdadero origen de una entidad es complicado.
Un egregor existe mientras su creador o sus creyentes crean en él y lo recuerden, o la energía que los crea y mantiene, permanezca.
Eso último quiere decir que los egregores que representan sentimientos a gran escala como amor o ira, seguirán existiendo mientras haya alguien que los alimente con ese mismo sentimiento. También significa todo esto que un dios, un hada o lo que sea, cuyo verdadero origen sea un egregor, dejará de existir cuando nadie lo recuerde y nadie pueda creer en tal entidad. Quizás esta desaparición no es completa, y sólo se trate de una suspensión, como algo perdido en el tiempo-espacio, y si algún día alguien recupera alguna información, recuerdo o creencia en tal ente, este se active de nuevo.
Igual, aunque no sean egregores,  muchas entidades requieren del pensamiento y fé humanos para intervenir, contactar y/o habitar este mundo, y cuando tal cosa no sucede, tienen que volver su lugar de origen, o a otro lugar, o les pasará lo mismo que a los egregores, que quedan suspendidos en el tiempo-espacio hasta que alguien los recuerde.
Un acto importante, que haya conllevado gran esfuerzo o haya intervenido la voluntad de mucha gente puede crear un egregor,
que puede continuar desprendiendo la energía de tal acción incluso mucho tiempo después de que tal acto haya concluido.


Así mismo, un hechizo o ritual, en el plano astral es cómo un egregor, que en ocasiones puede permanecer tras finalizar ese hechizo, hasta que vuelva a ser usado, acumulando cada vez más energía. Ésta es la razón por la que cuando un hechizo es heredado en una familia, y usado por cada generación, suelen ser muy potentes.
Los elementales artificiales son considerados también egregores, llamados también egregores elementales, pues el poder básico que los alimenta es uno o más de los elementos.
Un egregor puede ser creado de cosas positivas, como amor, esperanza, deseos de ayudar a alguien, como creado de cosas negativas, como rencor, odio, ira, envidia, deseos de destrucción...
También es posible determinar, si se desea, el tiempo o el límite de éste que tendrá un egregor (o un egregor elemental) para su existencia, el cual suele ser cuando acabe su tarea, pero tal cosa debería de hacerse durante su creación. En principio el creador del egregor debe de ser capaz de ordenarle algún cambio de la tarea, así como hacer que se disuelva, ósea, que desaparezca. También puede que el creador determine que lo que desea es que viva por siempre.
Si alguien es capaz, puede "matar" a un egregor ajeno, haciendo que este se disuelva, si era un elemental, hará que vuelva al elemento que lo sustenta. También es posible "robar" el control de un egregor o un elemental, introduciendo en su núcleo tu propia energía, y sustituyendo la del creador original, lo que hará que el egregor sea como creado por ti, pero esto no es tan fácil.
Sobre si un egregor tiene voluntad propia, es un tema difícil de tratar, pues varía mucho según ciertas características. Un egregor de nivel bajo creado para una tarea concreta no debería de tener voluntad, quizás si un egregor inconsciente vaga libre tendrá algo de voluntad, pero ésta ira dirigida seguramente ha actos relacionados al pensamiento o emoción que lo crearon. Cuando ya se trata de egregores que alcanzaron un enorme poder, antigüedad y polifascismos, como ocurre con los dioses de esta clase de origen, probablemente tengan ya una "voluntad" más libre.

Existen dos tipos de pensamientos: negativos y positivos.
Los pensamientos negativos son opacos, de bajas tonalidades, afectan negativamente al pensador y a todos aquellos a quienes van dirigidos, rodean al individuo que los emitió en una atmósfera siniestra, pesada, que entorpece su evolución ascensorial en todo orden, lo vuelven una persona desagradable, antipática, indeseable, da a su fisionomía una expresión amarga, lo afea, aleja de si los afectos, lo hace neurasténico crónico, así crea lo que llamamos egregor negativo, sembrándole cada vez nuevos pensamientos depresivos que lo van envenenado.


Por el contrario, los pensamientos positivos, siembran en nuestro subconsciente un semillero maravilloso, con vibraciones luminosas que salen de nuestro cuerpo mental estimulándolas en sentido positivo. Nos proporciona, salud, belleza, energía, etc.
Al descargar esta energía se convierte en materia.
Muy importante es saber que con la mente gobernamos las células de nuestro cuerpo. 
Lo que ocurre en nuestro cuerpo mental es un espejo: "Tal como piensas, así eres".
Tanto el valor como el miedo son actitudes mentales.
Ejemplo clásico de un egregor negativo y como afecta.
Alguien nos hizo, como se dice vulgarmente una canallada, cuando se recibe lógica-mente nos indignamos y nuestra mente empieza a emitir pensamientos de ira, de despecho, de venganza y hasta lo expresamos con palabras, en este momento sale de nuestro cuerpo mental una carga electrónica (en la ciencia existe el electroencefalograma: Aparato que registra en una cinta que al pensar emitimos ondas eléctricas) esa carga electrónica fue de carácter negativo y salió hacia el espacio donde se encontró con otras cargas afines, es decir, con ondas electrónicas similares, pensamientos de odio, de tristeza, decepcionantes, etc. emitidos por otras personas y por simpatía se unió a ellas.
Estas fuerzas electrónicas negativas lanzadas al espacio inconscientemente, toman cuerpo y fabrican un ente de condición negativa, cargado de mala intención, de tristeza, de dolor, de odio, de todo orden negativo. 
Por correspondencia, este ente pertenece a quienes lo fabricaron y periódicamente regresa a ellos y les "recuerda" frecuentemente qué los hirió, acomplejo, etc.
Por otro lado, esta influencia de Conciencia Colectiva Negativa, afecta de igual manera a Nuestra Madre Tierra, pues estas energías se concentran en su atmósfera y de alguna manera se manifiesta, en guerras, terremotos, desastres naturales, etc. Cuando pasa, no comprendemos que nosotros hemos contribuido a crear este tipo de fenómenos y luego preguntamos ¿Porque? o echamos culpas a diestra y siniestra.
Otro efecto del egregor negativo es que vamos creando rencores y los vamos arrastrando en nuestro cuerpo etérico por centenares de vidas que a veces se manifiestan en enfermedades físicas y mentales.
Recomendación:
Aprende a apaciguar, a comprender las situaciones, a mejorarlas y a evolucionar espiritualmente, una herramienta poderosa es la meditación.
Cuando la pongas en práctica constante y consciente-mente te liberará, te perdonará, así como la(s) persona(s) que te agravió, ya no creas más estos egregores negativos, y si vuelves a caer, concientízate inmediatamente de ello y cambiar, hasta que llegues a dominar bien tus pensamientos y emociones.
Solo tú eres dueño/a de tu espacio interior...


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