23 de octubre de 2014

Enfermedades: alzheimer

¿Qué es? causas síntomas prevención diagnósticos tratamientos otros datos
El alzheimer es una alteración neurodegenerativa primaria, que suele aparecer a partir de los 65 años, aunque también puede presentarse entre gente más joven. Cuando una persona padece la enfermedad de Alzheimer, experimenta cambios microscópicos en el tejido de ciertas partes de su cerebro y una pérdida, progresiva, pero constante, de una sustancia química, vital para el funcionamiento cerebral, llamada acetilcolina. Esta sustancia permite que las células nerviosas se comuniquen entre ellas y está implicada en actividades mentales vinculadas al aprendizaje, memoria y pensamiento.

Causas
Es difícil determinar quién va a desarrollar la enfermedad de Alzheimer, puesto que se trata de una alteración compleja, de causa desconocida, en la que, al parecer, intervienen múltiples factores. He aquí algunos de los elementos que pueden aumentar las probabilidades de padecer esta patología.
Edad: suele afectar a los mayores de 60-65 años, pero también se han dado casos entre menores de 40. La edad media de diagnóstico se sitúa en los 80, puesto que se considera que el mal de Alzheimer es una enfermedad favorecida por la edad.
Sexo: las mujeres lo padecen con más frecuencia, probablemente, porque viven más tiempo.
Razas: afecta por igual a todas las razas.
Herencia familiar: la enfermedad de Alzheimer familiar, una variante de la patología que se transmite genéticamente, supone el 1 por ciento de todos los casos. No obstante, se estima que un 40 por ciento de los pacientes con EA presentan antecedentes familiares.
Factor genético: varias mutaciones en el gen de la proteína precursora de amiloide (APP), o en el de las presenilinas 1 y 2. También podría asociarse con mutaciones en el gen de la apolipoproteína E (ApoE). Esta proteína está implicada en el transporte y eliminación del colesterol. Estas investigaciones, la nicastrina activaría la producción del amiloide beta.
Factores medioambientales: El tabaco se ha mostrado como un claro factor de riesgo de la patología, al igual que las dietas grasas. Por otra parte, pertenecer a una familia numerosa también parece influir en el riesgo de Alzheimer.

Síntomas de alzheimer
En un principio, surgen pequeñas e imperceptibles pérdidas de memoria, pero con el paso del tiempo, esta deficiencia se hace cada vez más notoria e incapacitante para el afectado, que tendrá problemas para realizar tareas cotidianas y simples, y también, otras más intelectuales, tales como hablar, comprender, leer, o escribir. Dependiendo de la etapa en que se encuentre el paciente, los síntomas son diferentes:
Estadio Leve: El daño de la enfermedad todavía pasa desapercibido, tanto para el paciente, como para los familiares. El enfermo olvida pequeñas cosas, como dónde ha puesto las llaves, o tiene alguna dificultad para encontrar una palabra. En esta etapa todavía puede trabajar o conducir un coche, aunque es posible que empiece a experimentar falta de espontaneidad, de iniciativa y ciertos rasgos depresivos. La capacidad de juicio se reduce y tiene dificultad para resolver nuevas situaciones y organizar actividades. Pueden aparecer signos de apatía y aislamiento y cambios de humor.
Estadio Moderado: La enfermedad ya resulta evidente para familia y allegados. El paciente presenta dificultades para efectuar tareas como hacer la compra, seguir un programa de televisión, o planear una cena. Ya no es sólo una pérdida de memoria, sino también de capacidad de razonamiento y comprensión. En esta etapa, el deterioro avanza con bastante rapidez y los afectados pueden llegar a perderse en lugares familiares. 



Además se muestran visiblemente apáticos y deprimidos.
Estadio Grave: Todas las áreas relacionadas con la función cognitiva del paciente se encuentran afectadas. Pierde la capacidad para hablar correctamente, o repite frases inconexas una y otra vez. No puede reconocer a sus familiares y amigos; ni siquiera se reconocen a ellos mismos ante un espejo. La desorientación es constante. Los pacientes más graves se olvidan de andar y sentarse y, en general, pierden el control sobre sus funciones orgánicas. Se olvidad de hechos recientes y lejanos. Permanecen horas inmóviles sin actividad, y generalmente no pueden andar. Dejan de ser individuos autónomos y necesitan que les alimenten y les cuiden. Gritan, lloran o ríen sin motivo y no comprenden cuando les hablan. En su etapa más grave surgen rigideces y contracturas en flexión, permanecen en mutismo y pueden llegar a presentar trastornos deglutorios. Muchos de ellos acaban en estado vegetativo.

Síntomas neurológicos
La enfermedad de Alzheimer afecta a la memoria en sus diferentes tipos. Estos son los deterioros sufridos:
Pérdida de memoria a corto plazo: incapacidad para retener nueva información.
Pérdida de memoria a largo plazo: incapacidad para recordar información personal como el cumpleaños o la profesión.
Alteración en la capacidad de razonamiento.
Afasia: pérdida de vocabulario o incomprensión ante palabras comunes.
Apraxia: descontrol sobre los propios músculos, por ejemplo, incapacidad para abotonarse una camisa.
Pérdida de capacidad espacial: desorientación, incluso en lugares conocidos.
Cambios de carácter: irritabilidad, confusión, apatía, decaimiento, falta de iniciativa y espontaneidad.

Prevención
Las recomendaciones de los expertos se centran fundamentalmente en dos puntos clave: detección precoz de los primeros síntomas, y ejercitar la memoria y la función intelectual. Además, mantener una dieta equilibrada, baja en grasas, protege frente al deterioro cognitivo, además, la vitamina E ejerce un efecto protector. El ejercicio de la memoria y de la actividad intelectual no tiene por qué ir parejo al nivel de educación o cultural de la persona. La Prueba de los Siete Minutos se utiliza para la detección precoz de la enfermedad, e indaga en las zonas que con más frecuencia aparecen alteradas en el mal de Alzheimer: la orientación, memoria, percepción visual y lenguaje. 
La prueba se divide en varias áreas:
Desorientación: Pide a la persona de la que sospecha estar afectada, que identifique en que día, mes y año se encuentra. El grado menor de error es confundirse en el día de la semana o el día del mes, el mayor, una confusión en el mes o el año.
Memoria: El sujeto observado tiene que identificar 16 figuras presentes en 4 láminas de imágenes diferentes. Debe indicar qué tipo de objeto o figura ha de buscar. Cuando haya identificado correctamente el objeto, se guarda la lámina y se saca otra, sobre la que se pregunta otro objeto. Al identificar las 16 figuras, se le hace descansar, pensar en otra cosa y después, se le pide que repita las 16 figuras y objetos identificados que pueda recordar.
Percepción visual : pide el dibujo de un reloj, con las manecillas marcando las cuatro menos veinte. Valora el resultado, según la corrección del dibujo.
Lenguaje: Para evaluar la fluidez oral, tiene que nombrar todos los animales que pueda en un minuto.

Diagnósticos
La enfermedad se diagnostica con datos recabados sobre los problemas del paciente de memoria y aprendizaje, para llevar adelante la vida cotidiana. Y preguntando a familiares o personas que conviven con el supuesto enfermo. Los análisis de sangre y orina descartan otras posibles enfermedades que causarían demencia y, en algunos casos, también es preciso analizar fluido de la médula espinal.
Entre las pruebas más empleadas para observar los cambios que esta enfermedad produce en el cerebro destaca la resonancia magnética (RM), la tomografía por emisión de positrones (conocida por su acrónimo inglés, PET) y una combinación de ambas. Con la RM, se visualiza la forma y estructura del cerebro. Con la PET se pueden detectar los primeros cambios en el tejido cerebral, incluso antes de que aparezcan los síntomas visibles (como el deterioro de la memoria).

Tratamientos
La enfermedad de Alzheimer es una patología de evolución lenta. Desde que aparecen los primeros síntomas hasta que se inicia una etapa de mayor gravedad pueden pasar años, dependiendo de cada persona, entre 5 y 20. Por el momento no existe ningún tratamiento que revierta el proceso de degeneración que comporta esta enfermedad. Sin embargo, sí se dispone de algunos fármacos que pueden retrasar, en determinadas etapas de la enfermedad, la progresión de la patología.
Se utilizan los anticolinesterásicos o inhibidores de la acetilcolinesterasa, fármacos que elevan los niveles de acetilcolina en el cerebro. Tacrina, donepezilo y fisostigmina son los fármacos indicados en las primeras etapas de la enfermedad. Con estos medicamentos se mejoran las fases iniciales y moderadas de la patología, retrasando el deterioro de la memoria y la atención. Este tipo de tratamiento se combina con otro sintomático, que se administra, a medida que el paciente va denotando diversos síntomas que acompañan al mal de Alzheimer, tales como la depresión, estados de agitación, alteraciones del sueño, o complicaciones más tardías del tipo incontinencia de esfínteres, estreñimiento, infecciones urinarias, úlceras provocadas por la inmovilidad o tromboflebitis.
La vacuna, AN-1792, se basa en una forma sintética de la proteína beta amiloide, proteína que conforma las placas en los cerebros de los pacientes con Alzheimer y estimula al sistema inmunológico para eliminar las placas ya formadas y evitar la aparición de otras nuevas.


Otros datos
La depresión, o ciertos síntomas depresivos, puede ser el primer indicio de la enfermedad de Alzheimer. La depresión puede causar estados de confusión, dificultad para concentrarse y prestar atención, aunque todos estos síntomas mejoran cuando se trata el problema de fondo.
Otro de los factores que complica el diagnóstico es la coexistencia de ambas patologías. En los pacientes con Alzheimer, la detección de una depresión resulta bastante complicada para el facultativo, puesto que se trata de personas incapaces de explicar cómo se sienten.
Como signos más claros de que una persona con EA sufre también una depresión, se encuentran:
La pérdida de apetito
Alteraciones del sueño
Pérdida de energía e iniciativa
Sentimientos de baja autoestima
Irritabilidad y ansiedad
Baja concentración

Estos síntomas suelen aparecer juntos en una persona con EA, aunque el diagnóstico sólo puede establecerlo el médico especialista con pruebas más exhaustivas. A partir de este diagnóstico, puede ser necesario iniciar un tratamiento con antidepresivos.


Alcoholatura-Perfumes caseros

Alcoholatura-Perfumes caseros
Aunque la destilación es el método más comúnmente usado para extraer los aceites esenciales de las plantas, existen otros métodos para elaborar perfumes caseros como es la alcoholatura.
La creación de perfumes en alcoholatura, si bien no es del todo profesional, da buenos resultados en cuanto al perfume de la planta que os guste.

Para ello necesitaremos:
o   Alcohol de 96º.
o   Un recipiente hermético de cristal.
o   Las plantas frescas de vuestra preferencia.
§ Preparación:
o   Se trocean las plantas frescas y se ponen en el bote de cristal, hasta que cubra 3/4 partes del mismo.
o   Se añade el alcohol hasta cubrir totalmente las plantas.
o   Se cierra herméticamente y se guarda durante 21 días en un lugar oscuro y cálido.
o   Se remueve cada día.
o   A los 21 días se filtra.
o   Se sacan las hierbas y se vuelve a añadir más plantas frescas a gusto de cada uno con el mismo alcohol de la anterior maceración.
o   Se deja en maceración durante 14 días, removiendo a diario.
o   Se filtra y se le añaden algunas gotas de aceite esencial si se quiere reforzar.
o   Este perfume goza de propiedades si se aplica sobre la piel, al contrario de los perfumes sintéticos.
o   Etiquetar y guardar en frascos herméticos

§ Fórmula agua de Hungría  
-Ingredientes:
o   4 cucharadas de romero fresco triturado.
o   3 cucharadas de menta fresca triturada.
o   3 cucharadas de pétalos de rosa triturados.
o   1 cucharada de piel de limón rallada.
o   150 ml de agua de azahar.
o   150 ml de alcohol

§ Preparación:
o   En un tarro hermético de cristal se dejan en remojo todos los ingredientes durante 15 días.
o   Se filtra bien escurrido todo.
o   Embotellar y guardar 2 semanas hasta que madure.
Perfumes en aceite
Para preparar un perfume en aceite lo único que necesitáis es:
o   Los aceites esenciales a vuestro gusto.
o   Un aceite de base: aceite de almendras, aceite de germen de trigo o un aceite vegetal.


Este tipo de perfumes son preferidos por personas a las que no les gusta el alcohol. La preparación se realiza en una proporción de un 10% de aceite esencial puro y un 90% de aceite de base. Hay que tener cuidado de no ensuciarse la ropa al perfumarse cerca del cuello.
Perfumes en maceración
No confundir con el perfume en alcoholatura, que es realizado con alcohol.
Los aceites básicos para la elaboración son vegetales:
Oliva verde. Girasol. Almendra. Jojoba. Esencial
Los aceites de Jojoba y esencial son conservantes, impidiendo que se acidifique el preparado. El de Jojoba es mucho más caro.
De los básicos el de Almendra es el más caro y el de girasol el más económico con la ventaja de ser incoloro.

Maceración en frio: Es mejor utilizar las flores secas. Es el sistema más cómodo, pero más lento y de menor aroma, no es el olor lo que da la fuerza sino la vibración de la planta y el estado de la luna.
Poner el frasco a medias de las plantas secas que elijamos para la fabricación del aceite. Cubrir de aceite y cerrar herméticamente, en sitio seco y oscuro y temperatura continua durante 15 días aproximadamente. Pasado ese tiempo filtrar con tela de gasa o que filtre bien. 
Se puede utilizar el filtro de papel pero nunca metal o plástico. 
Desechar las plantas de la maceración
Maceración por cocción: En cacerola de barro o porcelana, poner las plantas y cubrirlas de agua y la tapadera de la cacerola deberá estar envuelta en un paño cuya base este empapado de aceite. Cocer hasta la evaporación del agua, y a continuación rascar la grasa de la tela que habrá absorbido el aroma de la planta. 
Este sistema aun se usa en las familias egipcias en la actualidad

Tipos de perfumes
·        Mediterráneo: romero, enebro, geranio, pino, limón y hierba luisa.
·        Afro: menta, sándalo, romero, clavo y pachuli
·        Ibiza: romero, rosa, enebro, pino, hierba luisa, lavanda y salvia. Pitiuso: romero, enebro, pino, hierba luisa.

·          Algún ejemplo
Un vaso de aceite de almendras o aceite vegetal y lo introducimos en una botella hermética. Introducimos dentro de él:
ü  flores de lavanda
ü  flores de naranjo
ü  pétalos de rosa
ü  cáscara de limón.
Lo dejamos en maceración durante 21 días en un lugar cálido, por ejemplo un invernadero o cerca de una ventana, removiendo cada día. Repetimos la operación tres veces cada 21 días en el mismo aceite. 
Colamos y añadimos:
ü  7 gotas de aceite esencial de rosa
ü  5 de lavanda
ü  5 de flor de azahar

Otros ejemplos
En un recipiente de vidrio limpio, añade las cinco cucharaditas de alcohol. Luego incorpora las tres esencias de a una gota a la vez. 
Es importante dejar que se mezcle bien una gota antes de agregar la próxima.

  • 15 gotas de fragancia de cítricos
  • 10 gotas de la fragancia floral
  • 5 gotas de la fragancia macerada


Ahora que los tres aceites se han mezclado, debes dejarlo a un lado. No muevas o agites la botella en los próximos dos días para permitir que los olores se mezclen correctamente.
Luego de dos días observa la botella. Coloca cuidadosamente mitad de una cucharadita de agua destilada dentro de la botella. 
Cubre la botella de inmediato. No la agites. Déjalo a un lado una vez más, esta vez tres semanas. Esto permitirá que el perfume se combine adecuadamente.
Después de tres semanas, toma el perfume y viértelo a través de un filtro. Esto elimina cualquier sedimento y otras impurezas a de la mezcla. 
El líquido filtrado ya está listo para ser utilizado.

Como puedes ver, es bastante fácil hacer un perfume, porque en realidad está compuesto de alcohol, agua, y los aromas elegidos. Solo requiere que sepas bien que combinación de aromas funcionan bien con la química de tu cuerpo.

Puedes ajustar las proporciones o tratar otros olores que te gustan para hacer tu perfume de flores y frutas más personal. No será un Chanel pero es tu creación.


15 de octubre de 2014

Cosas que deberías hacer antes de volverte mayor


Tarde o temprano vendrán los tiempos cuando no puedas hacer muchas cosas. Cuando algunas otras se volverán obsoletas o imposibles de realizar. Pero siempre habrá que recordar que mientras seas joven, la vida debe adquirir un sentido, un propósito.
Y para llegar a ello se necesita ser proactivo, para no lamentar cosas que no hiciste o dejaste de hacer.
Siempre se puede ser mejor.

Cosas que probablemente lamentarás no haber hecho cuando seas más mayor:
1. No haber viajado cuando tuviste la oportunidad. Viajar es cada vez más difícil a medida que envejeces, pues tener una familia de 3 o más personas resulta más complicado que sostenerte a ti solo.

2. No haber aprendido otro idioma. Te arrepentirás cuando recuerdes que pasaste más de 4 años aprendiendo inglés en la escuela y no recuerdas nada.

3. Permanecer en una mala relación. Recuerda que “si decides estar en una relación infeliz, has decidido ser infeliz”. Créeme, nadie que haya salido de una mala relación en el pasado, ha volteado sin decir que hubieran deseado salirse antes.

4. olvidar ponerte bloqueador solar. Arrugas, lunares, cáncer de piel son algunos de los padecimientos que pueden ser evitados si te cuidas.
5. Perderte la oportunidad de ir a conciertos de tus cantantes favoritos.
6. Tener miedo a hacer cosas. Siempre que mires al pasado te dirás: “¿Por qué le tenía tanto miedo a eso?

7. No poner “hacer ejercicio” como una prioridad. Muchísimas personas alcanzarán la plenitud física de su vida acostados en un sillón. Cuando llegues a los 40, 50 y más, lamentarás haberte quedado sin hacer nada en lugar de haberte cuidado un poquito.

8. Dejarte definir por roles de género. No hay nada más triste que escucharte decir: “es que en ese entonces esas cosas no se hacías así”. Atrévete a cambiar los reglas.

9. No renunciar al trabajo que odias. Ok, entendemos que hay que PAGAR los recibos, pero si no tienes un plan para mejorar, podrías despertar 40 años después viviendo en un infierno laboral.

10. No haberte esforzado más en la escuela. No es que las calificaciones te hagan más valioso, pero algún día por alguna circunstancia te dirás que habrías deseado poner más atención en clase.

11. No darte cuenta lo guapo/guapa que eres. Muchos de nosotros pasamos mucho tiempo lamentándonos por no ser tan guapos y gastamos fortunas en mejorar algo que no nos parece. En realidad, somos bellos todo el tiempo.

12. Tener miedo de decir “TE AMO”. Cuando seas mayor, verás que aunque tu amor no fue correspondido, siempre habrás querido expresar tus sentimientos.

13. No escuchar los consejos de tus padres. Lo sabemos, cuando eres joven no los quieres ni escuchar, pero créenos, cuando crezcas, desearás tan siquiera poder escuchar su voz, más aún un consejo. Y lo mejor es que todo lo que te dijeron era cierto.

14. Darle mucha importancia a lo que la gente piensa de ti. Te lo juro que en 20 años ni te acordarás de lo que aquella gente decía sobre ti y que tanto te importaba.

15. Apoyar el sueño de otras personas por encima de los tuyos. Si, ayudar a otros es bueno, siempre y cuando te des también el tiempo y espacio para brillar por ti mismo/a y realizar tus propios sueños.

16. Guardar rencor o resentimiento por alguien. Eso significa dejar que alguien viva en tu cabeza sin pagar renta. No vale la pena. ¿Cuál es el punto de recordar y recordar el daño que te han hecho? Déjalo ir.

17. No defenderte. La gente mayor no deja que nadie les haga algo que no quieren, tu tampoco deberías

18. No haber hecho una actividad como voluntario. Créeme, ayudar a alguien voluntariamente a hacer su vida más placentera, es algo que jamás lamentarás. Se siente increíble.

19. No cuidar tus dientes. Cepíllate, usa hilo dental, consulta a tu dentista regularmente. Cuando seas grande y te falten 3, 4 o más dientes, habrás deseado cuidarlos más.

20. No preguntarles cosas de la vida a tus abuelos antes de perderlos. Ellos ya han pasado por donde tú vas caminando y son una fuente inmensa de sabiduría. No pierdas la oportunidad de quererlos antes de que se vayan.

21. Trabajar demasiado. Nadie que vaya a morir ha deseado haber trabajado más o haber pasado más tiempo en la oficina. Por el contrario, desearon haber pasado más tiempo con su familia, amigos, pasatiempos.

22. No saber cocinar por lo menos un platillo que te guste. Aprende a cocinar, tú mismo te lo agradecerás.

23. No detenerte para apreciar el momento. Sí, lo sabemos, los jóvenes siempre son muy activos, pero detenerte y admirar a tu alrededor es algo bueno, hazlo.

24. No terminar lo que empiezas.

25. Dejar definirte a ti mismo por expectativas culturales. Nunca dejes que te digan: “nosotros no hacemos eso”.

26. No dejar a tus amigos que hagan su propia vida. Las amistades crecen por separado. Cada quien tiene su vida y debe hacer lo que considere mejor para ellos. No dejarlos realizarse es causa de problemas y tristeza. No quieres eso.

27. No jugar más con tus hijos. Cuando seas más mayor, verás cómo tu hijo pasó de “Papi porfa vamos a jugar” al “Vete de mi cuarto papá”.

28. No tomar riesgos, especialmente en el amor. Saber que te atreviste a declarar tu amor a alguien, incluso si fue el más grande fiasco de tu vida, será bien visto por ti mismo cuando eres viejo. Aplica para las cosas de la vida cotidiana. Al final lo recordarás con una risa.

29. No darte el tiempo para hacer contactos. Siempre los vas a necesitar, siempre. Así que mejor comienza a hacerlos.

30. Preocuparte demasiado por todo. Si las cosas tienen solución ¿para qué te preocupas?, y si no tienen solución, ¿para qué te preocupas?

31. Hacer más drama del necesario. ¿Para qué? Nadie lo necesita. 

32. No pasar más tiempo con tus seres queridos. El tiempo que pasamos con las personas que amamos es limitado y pronto se acabará. Hazlo valer y aprovéchalo al máximo.

33. Nunca haber cantado o hablado frente a una audiencia. Sí, es muy difícil, suena descabellado. Pero atreverte te dará un empujón de autoestima increíble. Tú puedes hacerlo, aunque creas lo contrario. Te llevarás una grata sorpresa.

34. No haber hecho el amor más veces con tu pareja. El sexo es el acto supremo de felicidad y éxtasis. Más cuando se hace con la pareja que amas. Desafortunadamente tiene una fecha de expiración. Lamentarás no haberlo hecho más seguido.


35. No haber sido agradecido a tiempo. Es difícil verlo al inicio, pero eventualmente es más claro que cada momento en este mundo, desde el más mundano hasta el más increíble, es un regalo que se nos ha dado y somos increíblemente suertudos de haberlo recibido...



30 de septiembre de 2014

Seres que te chupan la energía

¿Recuerdas la película Drácula?  Qué miedo me daba de pequeña aquel conde pálido y chupa-sangre que seducía con su mirada antes de clavar los colmillos en el cuello de sus víctimas hasta dejarlas sin vida. Si bien aquello era sólo fantasía del cine, te diré algo que he descubierto al cabo de los años: los vampiros sí existen… pero no vuelan, son de carne y hueso, y les encanta dejarte sin energía luego de que te han chupado las emociones.
Tú los conoces y quizás hasta tienes que aguantarlos a diario. Son esas personas que, pensando sólo en ellas, no tienen reparo en pedirte lo que necesiten -consejos, tiempo o cosas materiales-, ocupando un precioso tiempo en tu vida sin preocuparse de tus sentimientos ni necesidades, yo los llamo “vampiros emocionales”, porque se alimentan de tus sentimientos y sobreviven de tu buena energía. 




Lo que ellas provocan
Es esa amiga que te tiene horas en el teléfono contándote sus líos y pidiéndote consejo,  y de pronto tiene que colgar cuando tú quieres desahogarte. O ese familiar que nunca te da nada a cambio, y si lo hace es muy poco y no de corazón.

¡Es hora de enseñarle los colmillos al vampiro! Te voy a dar la solución más corta y rápida del mundo, son dos letras: no. 
Párate en firme y aprende a decir esa palabra mágica y programarla en tu mente para ayudarte a manifestar una actitud de “no voy a permitir que me sigas usando”.
De esa manera nadie más continuará aprovechándose de tu tiempo, tu bondad y tu energía positiva, tres tesoros invaluables de tu vida. 

Tú buena fe y positivismo solo debes compartirlas con personas que están dispuestas a compensarte del mismo modo. No las gastes con quienes no las merecen, aquellos que sin aportar nada en ningún sentido, las usan para su propio beneficio y te dejan vacía. Como a una de esas pobres víctimas de las viejas películas de horror. 




24 de agosto de 2014

Autoestima inflada o pseudo autoestima.

"La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano".
San Agustín (Obispo y filósofo).

Existen diferentes tipos de autoestima. La autoestima inflada no es una autoestima sana. Es el disfraz de una baja autoestima.
¡No sigas esperando una "solución mágica" para resolver tus crisis y problemas!

¿Qué significa una autoestima inflada?
Con frecuencia, cuando vemos a alguien exigir las cosas, pensar que tiene toda la razón, demostrarle al mundo sus logros y cualidades, etc., pensamos que tiene muy buena autoestima.
Esto es un error.
El que tiene una autoestima alta, se siente seguro de sí mismo.
No tiene necesidad de estarlo demostrando y no necesita que los demás se lo reconozcan.
No cuestiona su valor personal y no lo establece en función del valor de los demás.
No se compara, ni busca la comparación y admiración de otras personas.
La autoestima elevada y sana está basada en:
La convicción de ser capaces de enfrentarnos a los problemas de la vida diaria y el reconocimiento de nuestro valor como personas.
Como seres que buscan el desarrollo y crecimiento propio y de los demás.
Sin embargo, la autoestima alta depende de:
La realidad objetiva y por lo tanto, en el reconocimiento de nuestro potencial real y de nuestros límites y la autoconciencia, que implica aceptar y responsabilizarnos de nuestras conductas y sus consecuencias.
Esto no se da en la pseudo autoestima.

¿Cómo se desarrolla la autoestima inflada?
Cuando un niño pequeño, no recibe el cariño y la admiración que necesita para establecer una identidad fuerte, se siente poco valioso e importante y desarrolla una autoestima baja.
Esta necesidad no satisfecha, de atención y aprobación, puede provocar dos situaciones, aparentemente opuestas entre sí:
El niño y más tarde, el adulto, se dedica a darle gusto a toda la gente, para ser aceptado y aprobado o exagera su propia imagen, de manera inconsciente, para sentirse bien y no tener que reconocer su inseguridad y su necesidad de reconocimiento y atención.
Cuando se da esta segunda opción y dado que su imagen es falsa, necesita demostrar constantemente que es superior a los demás: el más fuerte, capaz, inteligente, exitoso, etc., para así recibir su admiración y poder confirmar dicha imagen.

Otros factores que pueden influir en el desarrollo de una autoestima inflada son:
La falta de límites.
Ante esta situación, el niño cree que puede hacer todo lo que quiere. Esta creencia le da una idea equivocada de su importancia, fuerza, poder y control sobre sus padres y quizás otros adultos.
Proporcionarle todo lo que desea y quiere y con frecuencia, en el momento en que lo quiere.  Esta actitud de los padres, no sólo le impide aprender a tolerar la frustración, que es parte de la vida, sino que lo lleva a pensar que él todo se lo merece y que sus deseos están por encima de los de los demás.
Permitirle creer que él siempre tiene la razón.
Cuando esto se da, el niño no aprende a manejar los fracasos ni a aceptar sus errores.
Una vez que crece, no sabe responsabilizarse de su conducta y culpa a la gente de todo lo que le pasa y por lo tanto, no soluciona los problemas.
Decirle todo el tiempo que él es el mejor, el más inteligente, bonito, etc.
Esto no sólo le crea una imagen distorsionada de sí mismo, sino que le enseña a compararse constantemente con los demás, buscando devaluarlos, para mantener su "superioridad".
Consecuencias de una autoestima inflada.
Los problemas a los que se enfrenta una persona con autoestima inflada, abarcan las diferentes áreas de su vida, aunque, obviamente, se niegan a reconocerlos.

Algunos de los más comunes son:
Se creen perfectos.
Por lo tanto, no se responsabilizan de sus conductas y no aprenden de sus errores.
Se vuelven rígidos, porque no se pueden exponer a que alguien o algo, les demuestre que pueden estar equivocados.
Se enojan con facilidad, por lo que tienen problemas en el trabajo y en sus relaciones familiares y sociales.
Dado que su seguridad está basada en una imagen falsa, sus estados de ánimo son muy variables.
Ante el reconocimiento o admiración de los demás, se sienten bien, pero ante la posibilidad de perderlos, se angustian o enojan.
Son muy mentirosos, porque exageran cualquier cosa que consideran positiva, niegan todo lo negativo e inventan lo que creen que puede reforzar su imagen.

Viven presionados, porque no pueden permitirse ninguna equivocación.
No saben trabajar en equipo.
No establecen relaciones cercanas, porque:
No creen en las relaciones de igual a igual, ellos tienen que demostrar que son mejores que los demás, utilizan a la gente para obtener siempre lo que desean, se enojan ante cualquier comentario o actitud que interpretan como crítica o rechazo, critican constantemente a los demás, ante cualquier error y las consecuencias del mismo, culpan a las personas que los rodean,
Son muy competitivos y son envidiosos.

La gente que tiene autoestima inflada no lo reconoce, ni acepta que puede tener un problema.


Lenguaje corporal.


Nuestros gestos nos delatan
En una conversación las personas nos comunicamos, unas con otras, mediante palabras. Compartimos nuestras ideas, puntos de vista; en definitiva todo lo que queremos transmitir. Pero ¿alguna vez habéis pensado que esos no son los únicos mensajes que enviamos a la persona que tenemos enfrente?
Nuestro cuerpo nos delata. Al mismo tiempo que por nuestra boca salen las palabras que queremos comunicar, por nuestro cuerpo, otro mensaje es enviado al mismo tiempo. Un mensaje que no siempre deseamos transmitir. Este no utiliza palabras, ni frases. Se construye mediante gestos, movimientos o posturas que adoptamos en cada momento. Enviamos información de forma inconsciente, y también, nuestro interlocutor nos la envía a nosotros.

Aprende que quiere decir cada mensaje.
Es sencillo conocer si la persona que tenemos delante está interesada en el tema que tratamos, si por ejemplo siente desconfianza hacia nosotros, si se encuentra cómoda o incómoda, etc.
Estos indicadores juegan un papel muy importante en los juegos de seducción, y también se deberían entrenar antes de afrontar una entrevista de trabajo, ya que, por ejemplo nadie querría transmitir inseguridad o abatimiento cuando se está jugando ser contratado.
Algunos gestos y sus significados:

Caminar erguido: Confianza y seguridad en uno mismo.
Caminar encorvado o con las manos en los bolsillos: Introvertido, abatimiento.
Tocarse el cabello: Falta de confianza, inseguridad. También puede entenderse como coqueteo, provocación discreta.
Inclinar la cabeza: Atención.
Frotarse las manos, mirar el reloj: Impaciencia.
Palma de la mano abierta: Sinceridad, inocencia.
Entrelazar las manos: Autoridad.
Rozarse la nariz: Dudar o mentir.
Cruzar los brazos: Actitud defensiva.
Al sentarse colocar ambos pies en el suelo, con el cuerpo ligeramente inclinado hacia delante: Tranquilidad, control.
Cruzar la pierna en un ángulo de 90º al nivel de la rodilla: Ambicioso, competitivo.
Mantener las manos visibles: Transmite que no ocultamos nada.
Mirar a una persona con frecuencia: Tiene implicaciones sexuales.
Tocar demasiado a una persona: Puede significar; un grado de alto egoísmo, nunca amor o deseo.
Tono de voz bajo: Inseguridad, poca capacidad de decisión.
El puño cerrado: Revela tensión.
Las parejas que se tocan constantemente en público expresando amor: Es una manera de comunicar precisamente la inseguridad que amenaza esa relación.
Hay muchos más gestos, posturas o tonos de voz que determinan nuestro estado de ánimo, nuestro sentimiento hacia la persona o situación que se nos presenta en ese momento.

¡Vigilar los mensajes que no salen de vuestra boca!


22 de agosto de 2014

Beneficios de consumir jengibre para la salud y la belleza


El jengibre es una raíz de origen oriental conocida a nivel mundial por todos los beneficios medicinales que tiene. Sus propiedades son increíbles, ya que actúa como un anti-inflamatorio natural, antiespasmódico, antiséptico, anti-viral, expectorante e incluso anti-coagulante de la sangre. Gracias a esto es utilizado para tratar enfermedades respiratorias, estimular el sistema circulatorio, tratar la artrosis, problemas digestivos, entre otros.
Por lo general se utiliza para tratamientos externos (tópicos), aunque también se puede consumir mediante infusión. En la gastronomía ha sido utilizada para condimentar alimentos, sobre todo por su toque picante y aroma fuerte. Sin embargo, el día de hoy te invitamos a conocer los mayores beneficios de esta poderosa raíz. ¡Te vas a sorprender!

Beneficios de consumir jengibre para la salud y la belleza

Es regulador del metabolismo
El jengibre aumenta la velocidad del metabolismo hasta en un 5%. Sus propiedades aumentan la sensación de saciedad y también facilita la absorción de los nutrientes que el cuerpo necesita.
Beneficios del jengibre para tu salud. Reduce el dolor en las articulaciones
Por su poder anti-inflamatorio y analgésico, el jengibre es un buen aliado para combatir las dolencias de las articulaciones. Es recomendado ponerse compresas de infusión de jengibre sobre la zona afectada; también es bueno beber la infusión.

Combate los síntomas de la gripe
Un té de jengibre es ideal para combatir la congestión, dolor de cabeza, dolor de garganta y síntomas generales de la gripe. Por sus propiedades anti-virales, expectorantes y anti-inflamatorias, esta raíz es una buena aliada para tratar este problema de forma natural y, sobre todo, efectiva.

Combate el mareo y el vértigo
Entre las propiedades medicinales del jengibre, está su efecto anti-emético, el cual ayuda a reducir las náuseas, el mareo y el vértigo.
Mejora el funcionamiento digestivo
Las propiedades del jengibre estimulan la producción de jugos gástricos, combaten las afecciones intestinales y evita los dolores estomacales ante la ingesta de alimentos pesados.
Favorece el sistema respiratorio
El poder expectorante del jengibre es ideal para eliminar las flemas y ayudar a que el aire circule mejor por el sistema respiratorio. Esta poderosa raíz es muy recomendada para tratar problemas como el catarro, el asma, los estornudos y cualquier alergia respiratoria.
Reduce la inflamación
Por su poder anti-inflamatorio, el té de jengibre es ideal para reducir inflamaciones relacionadas con el aparato óseo-muscular, las cuales suelen producir mucho dolor en las articulaciones. 

También es perfecta para reducir la hinchazón tras haber sufrido un golpe o un accidente.
Previene el cáncer
Además de ser un poderoso anti-inflamatorio, el jengibre también posee propiedades anti-cancerígenas y antioxidantes, que ayudan a detener algunos procesos celulares encargados de desarrollar tumores en partes del cuerpo como el colón y los ovarios.
¿Cómo se pueden aprovechar los beneficios del jengibre?
Para aprovechar todos los beneficios que esta raíz tiene para la salud, es recomendado incluirlo en la dieta a través de infusiones, mezclado con jugos, como condimento, en compresas para tratar inflamaciones, mascar pequeños trozos. 
A continuación te enseñamos a preparar un delicioso té de jengibre.
La forma más común de aprovechar los beneficios del jengibre es a través del consumo de esta infusión.
Ingredientes
  • ½ litro de agua
  • 1 raíz mediada de jengibre
  • 1 cucharada de miel
  • 5 gotas de limón

Preparación
Para empezar debes poner a hervir el medio litro de agua.
Mientras el agua se calienta, corta la raíz de jengibre en rodajas o pequeños trozos.
Cuando el agua haya hervido debes añadirle el jengibre, cubrir el recipiente y dejar hervir por otros 10 minutos.
Para terminar se cuela el líquido y se añade la miel y el limón.
Disfrútalo.
  • Para preparar este té para quemar grasa abdominal en dos semanas, necesitarás los siguientes ingredientes:
  • Una cucharadita de canela en polvo
  • El jugo de medio limón
  • Una cucharadita de miel orgánica
  • Un trozo pequeño de jengibre

Preparación y consumo del té para quemar grasas del abdomen y cintura
En una taza de agua súper caliente agrega todos los ingredientes y déjalos reposar durante 5 minutos. Debes tomar dos tazas de té al día, una en la mañana en ayunas y esperar mínimo media hora para desayunar, y la última en la noche antes de irte a la cama.

Si deseas puedes sustituir el jengibre con una cucharada de vinagre de manzana o agregar una cucharada de vinagre a la preparación anterior (opcional).

¡Recuerda!
Como siempre lo menciono nada es milagroso a la hora de perder peso y medidas, es muy importante que acompañes todos los consejos con una alimentación saludable, consumo de agua constante y con ejercicios por lo menos tres veces por semana