20 de agosto de 2014

actitud positiva

                              
Una actitud positiva
Aumentar la confianza en ti mismo es indispensable para construir la autoestima que te mereces. La confianza te ayuda a tener seguridad, lo que te hará lograr aquello que te propongas. La falta de ella en ti mismo, en cambio, hará que te sientas molesto y bloqueado en la vida. No bloquees tu capacidad de hacer bien las cosas y confía en ti mismo y en tus posibilidades. Estos consejos orientarte con para que sepas cómo aumentar tu confianza
  • §  Olvídate de los pensamientos negativos y concéntrate en aquello que quieres lograr y en lo que necesitas para lograrlo. Piensa en lo mejor de ti, que seguro que es mucho. Si tienes dudas, pregunta a personas cercanas a ti, te sorprenderás.
  • §  Cree en ti mismo. Tú eres tus pensamientos. Por tanto, cree en ti mismo y en tus posibilidades. Si tú lo haces, también lo harán los demás. Para que te respeten, primero respétate.
  • §  Fuera las comparaciones. Compararse con los demás es un gran error. Cada uno es como es y tiene lo que tiene. El secreto está en disfrutar lo que se tiene sea lo que sea. Alguien que tenga grandes fortunas pero no sepa disfrutar de ello, no le servirá de nada y, en cambio, una persona que no tenga mucho pero sea feliz con lo que tiene, será mucho más rica que aquel que tiene grandes fortunas. Además, debes pensar que la vida es como una escalera en la que tú estás en un escalón y sigues subiendo. En esa escalera siempre habrá personas por delante de ti, pero piensa en todas aquellas personas que andan detrás intentando subir día a día sus peldaños.
  • §  Para confiar en ti mismo debes aprender a decir no. Decir sí cuando realmente se quiere decir no es un atentado contra la confianza en uno mismo porque luego llegan sentimientos de culpabilidad y falta de seguridad. Aprende a decir no de forma asertiva, verás como no será tan malo. Recuerda que decir no, no es ser egoísta.
  • §  Sé agradecido con aquellas personas que se merecen un gracias cada día. ¿Te gusta que te agradezcan las cosas cuando haces algo por los demás? Imagino que sí, pues a los demás también. Verás que esa gratitud se volverá hacia ti casi sin que te des cuenta.
  • §§  Piensa en todo lo bueno que te podría ocurrir y olvídate de los: ¿Y si...no me sale bien? Porque la pregunta y respuesta adecuada es: ¿Y si me sale bien? ¡Merezco intentarlo!
  • §§  Proponte un día a actuar como si tuvieras confianza absoluta en ti mismo. ¿Cómo actuarías? ¿Qué intentarías conseguir? ¿Cómo vestirías? ¿Cómo hablarías? ¿Cuáles serían tus pensamientos? Actúa acorde a esto durante un día y si te gusta, ¿por qué cambiarlo? ¡Sigue así! Y verás cómo poco a poco dejarás de actuar y la confianza será una parte de ti.
  • §  Aprovecha las oportunidades. Las oportunidades no debes dejarlas escapar nunca porque las pierdes. Es como viajar en tren, si no lo coges, lo pierdes y ese tren nunca volverá. Para conseguir aquello que quieres y deseas, debes actuar, sentado no se consigue nada y las oportunidades no llaman a la puerta.
  • §  No te preocupes si te equivocas, porque de los errores se aprende. Es más, los errores son la gran fuente de aprendizaje de esta vida. Jamás te frustres por haberte equivocado, da las gracias por haberlo hecho y de aprender por ti mismo sobre cómo manejar las cosas para hacerlo mejor la siguiente vez.
  • §  Sonríe a la vida. La sonrisa es la mejor arma para tener confianza en ti mismo. ¿Por qué? Porque la sonrisa verdadera te dará fuerzas para luchar contra lo que venga y, lo que es mejor, para conseguir aquello que te propongas. Tu sonrisa a la vida es tu energía.

19 de agosto de 2014

Varices, Una enfermedad del sistema circulatorio


Varices, Una enfermedad del sistema circulatorio
Esta patología que se caracteriza por la aparición de unas antiestéticas venas que se hacen visibles bajo la piel de piernas y muslos afecta a un gran segmento de la población femenina. Afortunadamente, últimamente la medicina estética ha avanzado mucho en este campo y ahora es posible volver a lucir unas bonitas piernas sin complejos.

Aunque se trata de una dolencia que muchas veces se manifiesta sin poder hacer nada para evitarlo y que es difícil de prevenir, sí que se pueden tomar medidas para retrasar el momento de aparición y reducir las señales. Si evitamos el sedentarismo y hacemos ejercicio constante, llevamos una alimentación equilibrada y regulamos nuestro peso, y borramos el tabaco de nuestras vidas, tendremos menos posibilidades de padecer varices, ya que mejoraremos nuestra circulación sanguínea.

Una enfermedad del sistema circulatorio
La sangre hace su recorrido ascendiendo desde los pies hasta el corazón valiéndose de las venas. Cuando las válvulas no funcionan correctamente la sangre retrocede produciendo un reflujo, lo que origina un golpe de presión sanguínea que dilata la vena. Esto hace que las válvulas se ensanchen y se debiliten, por eso, la sangre se estanca en las venas de las piernas y se vuelven visibles y gruesas. Además, ciertas circunstancias como el embarazo, la obesidad o alguna predisposición genética como la diabetes, la arteriopatía y enfermedades sistémicas como el hipotiroidismo, pueden contribuir a su aparición.

Las varices tienen más incidencia en las mujeres que entre los hombres y esto se debe a factores fisiológicos de base hormonal. Se calcula que una de cada diez personas sufre o ha sufrido esta patología, porcentaje al que pertenecen sobre todo mujeres mayores de 30 años. Especial cuidado hay que tener a partir de los 50 años si notamos que las varices se agrandan y las marcas empeoran. Si esto ocurre que es importante llevar un seguimiento médico, al constituir un gran problema de salud.


Las varices de pequeño tamaño no pasan de ser un problema estético, sin embargo, pueden provocar una sensación molesta de cansancio en las piernas. Las medianas producen flebitis, es decir inflamación que afecta a las venas y que puede ser muy dolorosa, por lo que son necesarios ciertos tratamientos. Los casos más graves son los que se derivan de grandes varicosidades. En estas situaciones es prioritaria una solución médica contundente, ya que las varices grandes pueden ser causantes de oclusiones venosas.
¿ Cómo notaremos que tenemos varices?
Desafortunadamente, el padecer esta dolencia se hace muy evidente desde el momento de su aparición. Lo primero que notaremos serán pequeños capilares de color granate o morado, que se transparentarán haciéndose visibles por debajo de nuestra piel. Además de lo físicamente perceptible, los primeros síntomas suelen aparecer en forma de pesadez en las piernas, calambres nocturnos, hinchazón, ardor, picazón, hormigueo o que sintamos esas extremidades especialmente acaloradas. A medida que estos capilares se vayan agrandando formando las varices, puede que notemos también una coloración parda o grisácea de los tobillos y de las pantorrillas, así como úlceras en la piel de los tobillos.

Aunque tiene que ver con el sistema circulatorio de cada persona, las varices son más comunes en personas con sobrepeso, por lo que regular el peso siempre ayudará a que su aparición sea menos probable. También hay periodos críticos como el embarazo en los que hay que tener especial cuidado. No obstante, el estilo de vida y el trabajo suelen ser el mayor condicionante para que se manifieste esta dolencia. El estar mucho tiempo sentado o de pie en la misma postura y sin moverse hace que la presión en las venas aumente. Si hacemos un poco de ejercicio estimularemos la circulación sanguínea evitando que se estanque y nuestras venas se inflamen.
  
Asimismo, hay sustancias que conviene evitar como la sal, puesto que puede producir hinchazón en las piernas. El consumo de agua, indicado para casi cualquier problema orgánico, no podría dejar de tener su importancia en el caso de las varices, así como la ingesta de fruta, especialmente cítricos, ya que la vitamina C favorece la circulación.
El mercado ofrece muchas soluciones válidas para frenar la aparición de venas varicosas, como son las medias compresivas, que además de proporcionar un alivio eficaz al comprimir la zona afectada, ayudan a estimular el retorno sanguíneo. Otros productos son cremas o pomadas que, aplicadas al final del día, relajan las piernas y reducen la intensidad del dolor.


Tratamientos médicos y estéticos
Si las varices se dilatan demasiado y el dolor se torna muy intenso, hay que acudir a un especialista, pues puede que requieran un tratamiento. Entre las posibilidades médicas para erradicar las varices, la escleroterapia es una técnica muy efectiva mediante inyecciones en las venas, que no requiere reposo y que acaba con el reflujo y las varices por completo, con escaso riesgo y que no deja cicatrices.

Para el tratamiento de las varices grandes se recurre a la escleroterapia compresiva secuencial, también usando inyecciones, pero con una sustancia farmacológica más potente. La micro-escleroterapia es otra variedad de este tratamiento que utiliza agujas pequeñas con un medicamento menos fuerte que es el perfecto para acabar con las varices pequeñas y capilares.


Se recurre a la cirugía en los casos más graves y, aunque es un procedimiento más arriesgado y que conlleva un postoperatorio, los altos índices de éxito y el ser casi definitiva, hacen de este método uno de los más utilizados. Consiste en la extirpación de las venas problemáticas, por lo que no volverán a inflamarse. Otro tipo de cirugía menos complicada se lleva a cabo con el láser vascular, que permite unos mejores resultados estéticos, al realizarse a través de micro incisiones que no dejan marcas, y asegura una rápida recuperación



16 de agosto de 2014

Dolor físico Por: Ángel Gabilondo


Hacer frases sobre el dolor es una muestra inequívoca de que no lo padecemos intensamente. Al menos en ese momento. Hay quienes se sienten paralizados por una afección que les desborda. Y antes de cualquier consideración, hemos de expresar nuestra profunda solidaridad, y no pocas veces impotencia, ante su situación. Padecerlo impide detenerse en sus modos de decir, y no sentirlo incapacita para hacerlo de verdad. Así que más bien nos expresamos sobre el recuerdo, sobre la memoria, sobre la huella de lo que es, o sobre el efecto compungido de la cordialidad que sentimos. También por nosotros mismos. Y por otros.
El dolor trastorna el decir. Y no solo. Pero hemos de empezar por no reclamar que de modo inexorable se exprese verbalmente, que se defina con precisión, que se caracterice.  El dolor localizado es aún nuestro. Cuando ya ni siquiera hay modo de localizarlo con una mínima precisión somos suyos. El dolor también es errático, incluso fantasma, no solo fulgurante. ¿Dónde nos duele el dolor?, ¿de dónde nos proviene? Puede llegar a dolernos el dolor supuestamente ajeno. Y no es sólo un dolor empático, es un dolor físico que también anula, que también deteriora personalmente, que también trastorna los entornos. Incluso en tal caso, podríamos ser capaces de otro modo de decir, menos convencional, pero no menos verdadero.
No queda claro hasta qué punto podemos sentir el dolor del otro, pero es evidente que es imprescindible padecerlo de algún modo para siquiera ser capaces de tratar de pensarlo y de acompañarlo. Al menos lo suficiente para no hacer discursos épicos sobre sus ventajas y menos aún sobre lo fructífero que puede llegar a ser para nuestra paciencia, nuestra plenitud y nuestra liberación personal. El dolor lesiona, no sólo es una consecuencia, también trabaja como causa. Perjudica la salud. No es sólo un indicio. Y debemos combatirlo. Genera un abismo que dificulta la comunicación y nos aísla en una soledad sin sustituto, irremplazable, que viene a ser la constatación de un mal difícilmente remediable. Pero que hemos de afrontar.

Hay dolor. Intenso, extenso, profundo. Y con todo su alcance y con todas sus consecuencias, en ocasiones puede decirse que es un dolor físico. Nos duele el cuerpo, nos duele en el cuerpo y de tal modo que nos afecta tan radicalmente que lo desborda, como si él mismo se viera trastornado en lo que es, rebasado, como si no se redujera a sus propios límites. Si suponemos que es un dolor localizado, desde luego no lo es simplemente en un lugar. Y no siempre estamos en condiciones de afrontarlo. Nos supera. Nos disloca. Incluso hasta llegar a podernos. Y a desesperarnos. Nada por tanto de simples llamadas a la resignación ajena. Otra cosa es la impotencia ante la contundencia de su embestida, la constatación de los límites de nuestra 
capacidad. Pero el dolor ha de afrontarse, ha de expulsarse. Por dignidad.
Quienes viven constantemente conminados por el desafío del dolor son una referencia para nuestros lamentos y debilidades, y ponen en evidencia lo que en nosotros no pasa de ser una molestia o una incomodidad, por muy radical que la sintamos. Hacemos bien en no limitarnos a asumirlas y, más aún, en adoptar todas las medidas para aliviarlas y para evitarlas. No hemos de confundir la terapia por la palabra, o la cordial compañía del sencillo decir próximo, con la reducción del dolor a su expresión o de la curación a la proliferación indiscriminada de palabras. Manifestar dolor puede resultar liberador. Una vez más hemos de respetar los diversos caminos que cada quién ha de recorrer en su singular peripecia personal. Que el dolor pueda llegar a ser fecundo o creativo, no evita que quepa no ser deseado en absoluto. Que haya quien lo busque no contraviene la posición de que hemos de erradicarlo cuando nos sobreviene. No hablamos ahora de una elección, sino de un padecimiento,
El dolor físico radical, ese que alcanza a todo cuanto somos, sin que ninguna caracterización más o menos teórica lo alivie, ha de ser constante y directamente erradicado. El deterioro personal que produce, la destrucción de los entornos que provoca y, sobre todo, la herida intensa que infringe hace que no hayamos de contemporizar con discursos que pretendan encontrar supuestas ventajas en este mal que no es sólo un malestar. Y aquí no se trata de refugiarse en la peculiaridad de nuestro personal dolor. Como nadie vive nuestra vida, la solidaria compañía y comprensión, incluso el sentir ajeno no evita el dolor físico propio. Pero sí nos vincula a una peculiar comunidad. Muchos sufren. Y su dolor también es una llamada.
Como la de Frida Kahlo: “Yo solía pensar que era la persona más extraña del mundo, pero luego pensé, hay mucha gente así en el mundo, tiene que haber alguien como yo, que se sienta bizarra y dañada de la misma forma en que yo me siento. Me la imagino, e imagino que ella también debe estar por ahí pensando en mí. Bueno, yo espero que si tú estás por ahí y lees esto sepas que, si, es verdad, yo estoy aquí, soy tan extraña como tú”. El dolor físico rebosa lo corporal. Y su grito a veces silencioso nos reclama.
Dolor físico Por: Ángel Gabilondo 

4 de agosto de 2014

La maderoterapia


Cuál es la función de la maderoterapia


La maderoterapia equilibra y estimula la energía del organismo, ayuda a eliminar el estrés y también alivia dolores articulares y musculares. 
En cada sesión de 20 minutos, el terapista te realizará diferentes masajes con los cuales enseguida notarás mejoría.
La maderoterapia es una terapia alternativa que se aplica al rostro y al cuerpo que consiste fundamentalmente en dar masajes utilizando algún tipo de elemento de madera. 
Estos elementos tienen diferentes tamaños y formas en función de las necesidades del paciente, pues deben adaptarse a las diferentes partes del cuerpo. 
Activan el sistema linfático y promueven una mejor circulación.
El terapeuta también empleará la tabla modeladora la cual es excelente para limpiar de toxinas la piel y eliminar todo tipo de adiposidades, y otro elemento de madera que se emplea en estos masajes es la copa sueca cuya función es modelar y eliminar las adiposidades localizadas.
copa sueca

copas sueca












¿Para quiénes se recomienda?
EL madero masaje es tanto para mujeres y hombres de cualquier edad. Ya sea para adelgazar, modelar tu figura y combatir la flacidez.
Sí nunca luchaste contra la celulitis o te cansaste de usar cremas o de tratamientos dolorosos sin resultado alguno, no te desamines.  
Usando una combinación con los masajeadores de madera y el masaje manual logramos disminuir hasta eliminar la celulitis.
El madero masaje-maderoterapia también es un tratamiento preventivo para evitar enfermedades asociadas a la obesidad.


Beneficios de la maderoterapia


  • ·        Activa el sistema linfático para generar la reducción de medidas.
  • ·        Modela y esculpe estéticamente la figura.
  • ·        Estimula la circulación.
  • ·        Mejora la calidad de la piel.
  • ·        Armoniza los centros de energía, chakras.
  • ·        Relaja y alivia las tensiones.
  • ·        Tonifica y reduce grasas localizadas.
  • ·        Elimina el insomnio porque equilibra el centro emocional.
Con la maderoterapia logramos resultados magníficos como:
•  Abdomen liso
•  Brazos firmes
•  Cintura esbelta
•  Espalda más estilizada
•  Muslos torneados
•  Caderas contorneadas y glúteos levantados sin aparición de morados ni hematomas.
·        Tonifica la piel y evita estrías. 

La colaboración y constancia del paciente es básica para obtener un resultado duradero que no se consigue con una simple sesión.
Contraindicaciones
No está contraindicado para personas que padezcan alguna enfermedad orgánica, salvo que sea de piel.



28 de julio de 2014

Cómo mejorar la calidad de vida si tengo fibromialgia


Por: Licda. Mariana Guzmán. Fisioterapeuta
Fibromialgia, Disfunción Miofascial y Desequilibrio Muscular
La palabra fibromialgia es un término bastante difundido, y al ser un posible diagnóstico termina provocando más preguntas que respuestas en las personas que la padecen.
El término proviene de la palabra fibro, la cual se refiere al tejido conectivo, mío, es decir, referente al músculo, y algia que corresponde a dolor, en resumen, dolor que afecta al tejido muscular y tejido conectivo, conocido en el cuerpo humano como fascia (tejido que envuelve al músculo).
La fibromialgia, reúne un conjunto de síntomas, que atacan principalmente a la población femenina entre los 20 a 50 años; aunque es una enfermedad reconocida, tiende a deslegitimarse pues no brinda señales evidentes en los exámenes diagnósticos médicos, sin embargo en la clínica, las personas que la padecen coinciden en padecer dolor, fatiga extrema, trastornos del sueño, dolores de cabeza, y muchas veces se asocia a períodos de desequilibrio emocional y depresión.
Al ser un trastorno de múltiples síntomas, debe ser tratado por diferentes profesionales, sin embargo en este artículo señalaremos que ocurre con el sistema musculo-fascial.
Sistema musculo-fascial
El cuerpo se mueve gracias al equilibrio y la coordinación de un sistema motor que se integra de múltiples factores como lo son, músculos, tendones y huesos. Además, existe un sistema extra de vital importancia en el movimiento, llamado el sistema miofascial, que es el tejido que recubre al musculo y le da forma, cumple con importantes funciones de protección, revestimiento y soporte.
Es por esto, que al estar el sistema fascial ligado directamente al sistema muscular, cualquier afección de uno afectará al otro indiscutiblemente, produciendo restricciones del movimiento, ineficacia muscular, sobre estrés muscular, desequilibrio en las masas musculares, dolor constante y difuso,  lesiones crónicas y degenerativas a largo plazo.
Las lesiones del sistema fascial son frecuentes; numerosas veces nos lesionamos sin darnos cuenta de ello. Basta con mantener posturas o movimientos inadecuados en la vida diaria. El mal comportamiento postural crea gradualmente patrones de movimiento inadecuados que conducen inicialmente al desequilibrio, luego a la sobrecarga y finalmente a la lesión.
Es común la consulta en fisioterapia por dolores que aparecen después de haber mantenido largos períodos de reposo o excesiva actividad, en puntos habituales, que por lo general, corresponde a zonas de sobrecarga; ejemplo de esto es el dolor cervical, lumbar y fatiga excesiva en las piernas.
Muchas veces, es el resultado de una mala secuencia de movimientos, sumado a micro traumatismos que se acumulan y afectan directamente la elasticidad y capacidad de defensa de la fascia y el músculo. En consecuencia, se produce dolor y se crean compensaciones que afectan el equilibrio funcional.
¿Cómo mejorar su calidad de vida?
Primariamente, debe cuidar su cuerpo y prevenir la aparición de lesiones que puedan afectar su equilibrio y su salud en general, algunos consejos a aplicar son:
•      Escuche, observe, sienta y analice su cuerpo: la capacidad de moverse de una manera sana le indicará cuando exista una alteración que usted pueda percibir y modificar.
•      Haga ejercicio. Mantener sus músculos fuertes y sus articulaciones en movimiento es de vital importancia, además de liberar sustancias cerebrales como algunos neurotransmisores que le darán sensación de bienestar.
•      No sobrecargue al sistema muscular si este no se encuentra preparado adecuadamente para la actividad física que se realiza. Por ejemplo, recuerde el principio de progresión en el ejercicio, y en sus actividades, esto le dará mejores bases para obtener mejores resultados y con menos probabilidades de sufrir un daño.
•      Cuide su postura siempre, mantenga una correcta alineación de su cuerpo para no sobrecargar otras estructuras innecesariamente.
•      Realice una rutina de estiramientos cada día, esto le dará mayor capacidad al músculo para mantenerse, flexible, fuerte y sano.
•      Cuide su nivel de hidratación, el sistema muscular y fascial se nutre en gran parte del agua. La deshidratación puede conducir a una lesión muscular y fascial, dolor y fatiga.
•      Cuide su alimentación, recuerde que lo que usted come le proporciona energía y fuerza para que su cuerpo funcione durante el día.
•      Preste atención a cualquier molestia que perciba, estas son señales de alerta y no deben dejarse pasar.

•      Consulte a un fisioterapeuta cuando perciba algún desequilibrio en su cuerpo, prevéngalo y evite que el daño sea peor a largo plazo.


23 de julio de 2014

Cómo actúa el calor. Cómo actúa el frío. En las tensiones musculares y de las articulaciones


El calor rebaja los efectos de las tensiones musculares y de las articulaciones, reduce las contracturas y calma el malestar menstrual. El frío es muy beneficioso contra la hinchazón causada por una lesión o un esguince, y también para combatir el dolor de cabeza y la sensación de pesadez típica del verano. Eso sí, la clave está en aplicarlos en sesiones cortas (10-15 minutos) varias veces al día. Te ofrecemos consejos sencillos que puedes hacer en cualquier parte y que te permitirán afrontar el verano con otro “cuerpo”.

A más de 50 grados
Cómo actúa el calor: 
Bloquea la transmisión de las señales de dolor al cerebro, reduciendo el malestar.
Aumenta el flujo sanguíneo, por lo que los nutrientes de la sangre llegan fácilmente a las zonas lesionadas.
Reduce la rigidez, deshace las contracturas y tiene un efecto relajante.
Utilízalo
SÍ: contracturas musculares, lesiones por un esfuerzo excesivo o malas posturas, estrés y dolores menstruales.
NO: embarazadas y en zonas con inflamación, hematomas o contusiones. Con problemas cardiacos e hipertensión es preciso consultar al médico.
Cómo se aplica
La forma más sencilla consiste en dejar caer agua caliente sobre la zona afectada. Otros métodos:
Calor local. Bolsa de agua caliente, manta eléctrica... Dan un calor seco (unos 50º C), regulable y local. Se deben aplicar cada 10-15 minutos con descansos. Idóneo si te duelen las lumbares, tienes tortícolis o contracturas en la espalda y para aliviar el dolor de la menstruación.
Almohadillas relajantes. Búscalas en tiendas de productos naturales o fabrícalas con hierbas relajantes (lavanda, azahar...). Al calentarse en el microondas liberan sus aromas, aliviando la tensión y tonificando el sistema nervioso, lo que induce al sueño.
Sauna o baño turco. Renuevan y ayudan a respirar mejor. El primero (70º C) es calor seco y elimina toxinas, relaja la espalda y regula la presión sanguínea. El segundo (50º C) es calor húmedo: acaba con las impurezas de la piel y mejora la capacidad respiratoria. Se deben acabar con una ducha fría y unos minutos de descanso.
Piedras calientes. En balnearios y centros de bienestar. Ayudan a regular la circulación sanguínea y linfática, oxigenan la piel, revitalizan el organismo y acaban con el estrés.

Temperatura mínima
Cómo actúa el frío:
Mejora el dolor y el espasmo muscular de las lesiones deportivas. Tiene un efecto analgésico.
Produce vasoconstricción, lo que evita que la lesión se propague y disminuye la inflamación.
Utilízalo.
SÍ: lesiones en músculos, tendones y articulaciones, para esguinces, dolor de cabeza y piernas hinchadas.
NO: hipersensibilidad al frío, enfermedades cardiovasculares graves, dolencias renales y propensión a contraer infecciones urinarias.
Cómo se aplica
Hielo (-10º C). Es un constrictor de los vasos sanguíneos. Ayuda a detener o ralentizar las inflamaciones de golpes y torceduras. Ponte durante dos o tres días hielo, envuelto en una toalla o una bolsa especial, para reducir la llegada de sangre. Pasados esos días, aplica calor.
Antifaces. Se enfrían en la nevera y calman el dolor de cabeza, el estrés o la hinchazón de los ojos, sobre todo si descansamos en un sitio oscuro y silencioso o reforzamos con un masaje.
Geles 'efecto frío'. Elaborados a base de extractos vegetales (menta, eucalipto, romero...), descongestionan, tonifican, alivian y refrescan las piernas. Además, favorecen el drenaje.
Ducha fría (10-12º C). Estimula las defensas y aumenta los glóbulos blancos, lo que eleva la resistencia a enfermedades como gripe, resfriados o asma. Por la mañana es energizante y por la noche ayuda a dormir bien.
Combinados, más efectivos
Hay casos en los que podemos aplicar tanto frío como calor o combinarlos.
Ducha de contrastes: típica de los spas, también se puede hacer con la ducha de casa. Primero, un chorro caliente para masajear y relajar los músculos. Después, progresivamente agua más fría para mejorar la circulación. Repite varias veces y termina con agua fría. Es ideal para calmar el dolor de espalda o tonificar el organismo.

En lesiones crónicas: lumbalgias, ciáticas y otras enfermedades de tipo reumático. El calor debe aplicarse antes del ejercicio de rehabilitación para elevar la temperatura. Esto aumenta la movilidad de músculos, tendones y articulaciones. Al terminar la sesión, debes ponerte frío para evitar la inflamación de los tejidos afectados.

16 de julio de 2014

Como afecta el clima y las temperaturas a la Fibromialgia



Como afecta el clima y las temperaturas a la Fibromialgia
Alguna vez has sentido que la temperatura muy fría o muy calurosa te incrementan los dolores, o que la humedad o la lluvia hacen que te sientas peor. Es usual que las personas con fibromialgia digan que cierto tipo de clima o los cambios en el clima empeoran sus síntomas.
Muchas personas con fibromialgia se quejan de tener frío todo el tiempo, o calor todo el tiempo, o de manera alternada. Este síntoma se llama sensibilidad a la temperatura. Algunas investigaciones muestran una incapacidad por parte del cuerpo para adaptarse a los cambios de temperatura, junto con un bajo umbral de tolerancia al dolor debido a estímulos por calor y frío.  Es por esto que una gran cantidad de personas con fibromialgia dicen que la sensibilidad a la temperatura que experimentan puede agravar sus síntomas.
Un nuevo estudio llamado "La influencia del clima sobre los síntomas diarios de dolor y fatiga en las mujeres con fibromialgia" sugiere que el clima no tiene un efecto uniforme en las personas con fibromialgia. Sin embargo, los investigadores llegaron a la conclusión de que "algunas" personas con esta condición son muy sensibles a ciertas condiciones meteorológicas, mientras que otras no. Este estudio parece contradecir lo que dice mucha gente que sufre de fibromialgia; entonces... ¿quién tiene la razón?
Para muchos de nosotros, la humedad, la lluvia, el frío o el calor pueden producir un aumento de dolor y otros síntomas, ya sea en el mismo día o al día siguiente. Puede ser que las condiciones climáticas no sean las que producen algún efecto, sino más bien los cambios en el clima. Como es frecuente en la fibromialgia, cada caso es diferente.
A nivel personal, no puedo dar testimonio del efecto que pueda tener una presión barométrica alta o un frío de invierno (donde por ejemplo hay nieve), pero estoy segura que hay muchas personas con fibromialgia, que si pueden hablar al respecto. Sin embargo, yo vivo en un país tropical, y puedo decir que el calor, la humedad, el frío y la lluvia me afectan terriblemente. Cuando los días son extremadamente calientes, siento como me arden los músculos, sudo copiosamente y parece que voy a encenderme en llamas en cualquier momento; cuando hay mucha humedad, se incrementa mi fatiga y el dolor generalizado aumenta; y cuando estoy en una habitación con aire acondicionado muy frío o cuando he viajado a lugares con clima frío y seco, siento que me duelen hasta los huesos, y solo deseo estar arropada de pie a cabeza. De hecho, muchas veces tengo que dormir con medias y guantes, solo con el frío de la noche, que en mi país puede estar entre los 24°C a 26°C. Y la lluvia me afecta igual que la humedad y el frío. En fin, nos la pasamos en una montaña rusa de sensibilidad por los cambios en el clima.
Lo que me preocupa sobre este estudio, es que su conclusión no es general ni aplicable a todos los tipos de climas que hay en el mundo, ni a todas las poblaciones en donde se encuentra presente la fibromialgia, pero sin embargo, queda arraigado en la mente de quienes leen solo los títulos o las conclusiones, el pensamiento de que este es un tema que en realidad no nos afecta y como siempre, es posible que estemos exagerando o inventando nuestros síntomas.
Hay muchas razones por las cuales, me parece que este estudio no debiera tomarse en cuenta, como por ejemplo, el tiempo que duró el estudio fue solo de 28 días, durante los cuales pueden no haberse experimentado muchos cambios en el clima, además de que fue realizado en Holanda, en donde no existen condiciones de clima tropical, sin mencionar el hecho de que las personas de esa región sometidas al estudio pueden tener un sub-tipo de fibromialgia que no tenga sensibilidad a la temperatura o a los cambios del clima.
Sensibilidad al calor
Algunas personas sensibles al calor describen sensaciones de calor por todo el cuerpo que parecen emanar del interior. Otros pueden tener problemas solo en manos y/o pies, posiblemente junto con la sensación de hinchazón y dolor, mientras que algunos pueden tener ambos síntomas.
Recalentarse puede producir un aumento en los síntomas de la fibromialgia. Aunque el clima caluroso puede agravar este síntoma, también puede ocurrir en cualquier momento. Las personas con fibromialgia parecen tener problemas con la homeostasis, lo que impide al cuerpo regular la temperatura de forma adecuada
Como no existen tratamientos para la sensibilidad al calor y los síntomas que genera, en su lugar nos toca principalmente realizar cambios en el estilo de vida, y encontrar la manera de aliviar el recalentamiento, y la mejor forma es evitar el calor excesivo en primer lugar, manteniendo el ambiente fresco y permaneciendo en el interior, aunque esto no siempre es posible y podría impedirnos hacer un montón de cosas que deseamos hacer o tenemos que hacer.
Algunas recomendaciones para mantenernos frescos son:
  • Apégate a los alimentos y bebidas frías
  • Usa un paraguas para dar sombra
  • Usa una visera en lugar de un sombrero
  • Usa de ropa holgada y ligera, hecha de un material transpirable
  • Evita los baños o duchas calientes
  • Date un enjuague con agua fría antes de salir y antes de dormir
  • Prende el auto y el aire acondicionado un rato antes de salir, lo suficiente para refrescar el auto
  • Evita los productos de peluquería que utilizan calor
  • Si utilizas un abanico o aire acondicionado, evita que soplen directamente hacia ti
  • Si estás en casa y te recalientas, date una ducha fresca
  • Cuando salgas de casa lleva siempre contigo un abanico de mano (de esos que usaban las abuelitas)


Sensibilidad al frio
Otro síntoma común en la fibromialgia es la sensibilidad al frío. Las personas sensibles al frío se sienten congeladas hasta los huesos y les cuesta mucho poder calentarse. El frío puede ser en todo el cuerpo, o simplemente en las manos y/o los pies.
Tener frío es un problema serio, porque en primer lugar, nos puede tomar algo de tiempo lograr calentarnos, y en segundo lugar, el frío puede detonar una crisis. Este síntoma es generalmente peor durante el clima frío, pero puede ocurrir en cualquier momento, aunque con algo de planificación se puede aliviar el impacto que el frío tiene en la fibromialgia.
Algunos investigadores creen que estas sensibilidades se deben a algo llamado disautonomía, que es una desregulación del sistema nervioso autónomo, que controla la homeostasis, manteniendo cosas como el ritmo cardiaco, la digestión y la temperatura corporal dentro de los parámetros normales. Cuando existe disautonomía, estas funciones no se dan correctamente, por ejemplo, cuando los pies de una persona sana se enfrían, el sistema nervioso autónomo entra en acción, re-dirigiendo el flujo de sangre para calentar el área. Siempre y cuando, no sea una situación extrema, el cuerpo debe ser capaz de superar el efecto del medio ambiente. Pero en el caso de alguien con fibromialgia, el cuerpo no es capaz de adaptarse adecuadamente, por lo que los pies se mantienen fríos, e incluso ponerse calcetines gruesos puede no ayudar a calentar los pies; por lo tanto, el ambiente tiene un mayor impacto en el cuerpo.
En vista de que hasta ahora no existen tratamientos para regular nuestra temperatura y aliviar los síntomas relacionados con el frío, debemos encontrar formas de controlar estos síntomas. La mejor manera es evitar congelarnos de frío.
Algunas ideas para evitar que esto ocurra son:
Mantener los pies cubiertos durante el tiempo frío
Vestirse abrigado (sin embargo, vestirse demasiado caliente puede desencadenar los síntomas de la sensibilidad al calor)
Tomar bebidas calientes
Comer alimentos calientes como sopa y avena
Calentar el auto antes de salir de casa, sobre todo si tiene un sistema de arranque remoto
Mantener el ambiente cálido y agradable
  • Tener cosas como mantas y zapatillas a mano
  • No importa qué tan cuidadoso sea, de vez en cuando se puede enfriar demasiado, lo que puede ser difícil de superar. Cuando el cuerpo no se pueda calentar por sí mismo, tiene que encontrar una fuente de calor externa, como por ejemplo:
  • Un baño o una ducha caliente
  • Bolsas de agua caliente
  • Pad eléctrico
  • Productos de calefacción, tales como calcetines de baterías o mitones y mantas eléctricas
  • Las almohadillas calientes o productos similares para calentar en el microondas
  • Pero ten cuidado, ya que demasiado calor o calentarse muy rápido puede provocar síntomas relacionados con la sensibilidad al calor.  Ve despacio y con cuidado.

En fin, es importante tener presente estos conceptos, porque estudio o no estudio, yo seguiré tomando las precauciones necesarias contra el clima, y estaré atenta a los cambios de temperatura para contrarrestar el aumento de mis síntomas apenas empiece a sentirlos o si es posible, antes.

¿Y tú qué piensas? ¿Las temperaturas parecen influir en tus síntomas o los cambios en el clima son peores para ti?

11 de julio de 2014

El lengüetazo de un perro y sus secretos

El lengüetazo de un perro y sus secretos

Sabemos que por medio de un beso húmedo de nuestro perro nos demuestra cuánto nos quiere, pero según estudios tienen un significado más a fondo que tal vez no conoces, te invitamos a que sigas leyendo y aprendas más de ese amigo fiel.
¿Qué tantas cosas nos quieren decir con un lengüetazo?
Los perros a través de un beso húmedo son capaces de saber si estamos tristes o por el contrario, rebosamos alegría.

Un estudio del departamento de Psicología de la Universidad de Londres revela que los perros responden a las emociones humanas y que son sensibles a nuestra tristeza y angustia. Gracias a este estudio se llegó a la conclusión de que el perro reacciona de forma distinta ante nuestra alegría que ante el dolor; “cuando los humanos se mostraban felices, el can se acercaba a ellos, en su mayoría, con expresión juguetona o de interés.
Sin embargo, cuando las personas lloraban, el perro reaccionaba con lamidos en sus manos y cara, les olisqueaba de forma suave y les acariciaba con su cuerpo. Los lengüetazos eran un gesto para mostrar su afecto y soporte ante el dolor humano”.

El lengüetazo de un perro y sus secretos
Este estudio experimental confirma que el perro es capaz de "empatizar" con nosotros, de ponerse en nuestro lugar y sentir lo que nosotros sentimos. "Lo interpretamos como un contagio emocional", afirman Custance y Mayer en el estudio.
Los besos de tu perro también demuestran que te aceptan como jefe de su manada, teniendo en cuenta que el perro, es un animal social que establece fuertes relaciones con los individuos de su entorno.
El perro nos explora y nos conoce mejor con estos lengüetazos.

Sin duda, cada día podemos aprender más de ellos, con el lenguaje del silencio nos han enseñado que el amor y la comprensión no necesitan de palabras.

3 de julio de 2014

Algunos Trastornos neuróticos en la fibromialgia- Ansiedad-



Trastornos neuróticos en la fibromialgia

Los trastornos neuróticos incluyen una serie de trastornos psiquiátricos que se dan con cierta frecuencia (mayor a la población general) en la fibromialgia. Son los trastornos de ansiedad, tanto crisis de pánico como trastorno de ansiedad generalizada, y las fobias simples y sociales. El caso de los trastornos somatomorfos es controvertido, ya que muchos autores consideran a la fibromialgia y otras enfermedades reumatológicas, como el síndrome de fatiga crónica, como somatizaciones, creencia que en los últimos años, y después de estudios diversos, se está desestimando. Por esto no lo incluiremos dentro de las patologías psiquiátricas más frecuentes en la fibromialgia.

La ansiedad es una conducta compleja de activación y alerta urgentes que resulta de la integración de los distintos niveles de organización del ser humano: genético, fisiológico, emocional, comportamental y cognitivo. Su cometido es cumplir una función adaptativa, preparando al sujeto para afrontar situaciones de peligro. Es la señal de alarma del organismo ante acontecimientos adversos. Existe una ansiedad normal y una patológica, que es la que lleva a los diferentes trastornos de ansiedad.

Dentro de los trastornos de ansiedad, las crisis de angustia se dan con mayor frecuencia en la fibromialgia que en la población general. Se define como un episodio de angustia intolerable, de comienzo brusco, breve duración y carácter espontáneo. Se manifiesta con síntomas como aprensión, miedo o terror, junto con manifestaciones físicas, que van desde síntomas cardiovasculares y respiratorios hasta molestias abdominales, pasando por sensación de mareo, sudación, temblor, hormigueos y escalofríos. Suelen ser reactivas a situaciones ambientales, tales como la dificultad, frustración o sentimientos de incapacidad que puedan presentar.


El trastorno de ansiedad generalizada se define como ansiedad y preocupación excesiva por diferentes sucesos o actividades durante la mayoría de los días, durante al menos un período de seis meses. 

2 de julio de 2014

Alimentos que previenen los calambres musculares

Los calambres se deben a la contracción involuntaria de un músculo de manera que el músculo se tensiona (contrae) sin que queramos hacerlo.
Los principales minerales involucrados en el desarrollo de un calambre son el sodio, el magnesio, el calcio y el potasio. Pero estos no son los únicos nutrientes relacionados con este problema muscular; las vitaminas B1 y B3, o incluso la vitamina D y la E han demostrado su influencia.
Otros factores asociados a los calambres musculares son:
El esfuerzo excesivo exposición a un clima cálido o frío, un nivel bajo de azúcar en sangre…

¿Qué podemos hacer en el momento de sufrir el calambre?
ü  Estirar suavemente el músculo. Éste es el método más rápido y sencillo de aliviarlo. Estirar el músculo contraído reducirá la presión sobre el músculo, manteniendo el estiramiento hasta que desaparezca el calambre.
ü  Aplicar hielo envuelto en un material blando. Esto se puede hacer mientras se realiza el estiramiento, para adormecer la zona y para que aumente la circulación al retirar el hielo. Masajear suavemente el músculo.
¿Cómo podemos prevenirlos?
Hidratarnos, aportando sales minerales. Al sudar no sólo pierdes líquido, también pierdes minerales como el sodio, de ahí el sabor salado del sudor y potasio principalmente, y algunas vitaminas como la C.
ü  Puedes hidratarte con bebidas isotónicas comerciales, pero yo recomiendo preparar bebidas basadas en zumos de frutas, miel y sales, como las que presento en este post que aportan todos estos elementos.
ü  Alimentos ricos en Vitamina E, es una vitamina antioxidante elimina los radicales libres se acumulan en los músculos agotados por el esfuerzo y pueden causar los calambres. Una de las mejores fuentes de vitamina E es el aceite de germen de trigo, también el aguacate, el aceite de oliva, y los frutos secos como las nueces.
ü  Magnesio, este mineral relaja los músculos y ayuda a evitar calambres, lo encuentras en el arroz integral, los plátanos, las legumbres, la soja, los aguacates y la avena.
ü  Potasio, el plátano es un alimento rico en potasio, y es que es una buena fuente de este mineral necesario para la contracción muscular y la transmisión de los impulsos nerviosos. Otras buenas fuentes de magnesio son las pasas, las patatas, las ciruelas y la mayoría de las frutas y verduras. Una solución perfecta, y muy saludable es este batido

ü  Calcio, este mineral no sólo mantiene los huesos fuertes, también ayuda a absorber el magnesio que se encarga de relajar la musculatura. Un vaso de yogur natural al día o de leche es la mejor forma de prevenir calambres, aunque hay otros alimentos que aportan aún más calcio, como el sésamo o las semillas de chía